Saludando a tus Emociones

Hola a todos los aventureros del autoconocimiento y apreciadores del mundo interno, ¿alguna vez os habéis tomado un momento para «saludar» a vuestras emociones? ¡Así es! Hoy, vamos a adentrarnos en las emociones desde la perspectiva de los Sistemas de la Familia Interna (IFS, por sus siglas en inglés).

En nuestra vida diaria, a menudo estamos tan inmersos en nuestras rutinas, preocupaciones y quehaceres que las emociones pueden llegar y partir sin que ni siquiera nos demos cuenta de su presencia. A veces, nos sorprendemos sintiendo algo, pero en lugar de prestarle atención, solemos apartarlo. Hoy, te propongo un enfoque distinto: «saludar» a esas emociones.

La práctica de saludar a nuestras emociones significa reconocer y aceptar nuestras sensaciones internas, ya sean de alegría, tristeza, miedo, ira, amor o cualquier otra. La idea es sencilla: cuando una emoción llega, en lugar de ignorarla o intentar suprimirla, le hacemos un gesto amistoso, como si fuera un viejo amigo que se ha presentado en nuestra puerta.

¿Cómo lo hacemos? Podríamos decir algo como: «Hola, tristeza. Veo que estás aquí. ¿Qué necesitas de mí hoy?».

Hacer esto puede parecer un poco raro al principio, pero recordemos que todas nuestras emociones tienen una función. Son como mensajeros que nos traen información acerca de cómo nos estamos relacionando con el mundo. Entonces, en lugar de rechazar a nuestros mensajeros emocionales, los saludamos y nos mostramos curiosos acerca de lo que tienen que decirnos.

Ahora bien, este acto de saludar y preguntar no significa que nos estemos sumergiendo en las emociones o dejándonos arrastrar por ellas. Al contrario, nos estamos distanciando un poco, observando nuestras emociones desde un lugar de curiosidad y no de identificación total. Esto nos permite tener una relación más sana y equilibrada con ellas.

Este enfoque es un componente central del modelo IFS, que nos invita a ver nuestras mentes como una «familia interna» de partes o subpersonalidades. Cada una de estas partes tiene sus propias emociones, deseos y perspectivas, y todas están intentando ayudarnos a su manera. Al saludar a nuestras emociones, estamos reconociendo y respetando a estas partes de nosotros mismos.

Así, en vez de rechazar nuestras emociones, podemos hacer amistad con ellas. Al saludarlas, estamos abriéndonos a la rica información y orientación que pueden ofrecernos. Y al preguntar qué necesitan de nosotros, les estamos dando una voz y un lugar en nuestra «familia interna».

Cada emoción que experimentamos es una parte de nosotros que necesita ser escuchada y comprendida. Así que, ¿por qué no tomar un momento para saludar a tus emociones hoy? Podrías sorprenderte de lo que aprendas acerca de ti mismo.

Recuerda, nuestras emociones, de alguna manera, dependen de nosotros, de las decisiones que tomemos respecto a ellas. Así que, ¡seamos buenos anfitriones y demos la bienvenida a nuestros visitantes emocionales!

¿Te unes a este viaje de saludar y entender tus emociones?

Recomendacions para quienes inician un proceso terapéutico con IFS

UN CAMINO HACIA EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA SANACIÓN

Iniciar una terapia con el enfoque del Modelo de los Sistemas Familiares Internos (IFS, por sus siglas en inglés) puede ser un paso desafiante, pero también profundamente gratificante. Este modelo considera que la mente está compuesta por múltiples partes o subpersonalidades, cada una con su propia perspectiva, intereses, recuerdos y puntos de vista. Ya sea que estés considerando la terapia con IFS o recién comenzando, aquí te proporcionamos algunos consejos útiles para aprovechar al máximo tu experiencia.

  1. Mantén una mente abierta: IFS puede ser un enfoque diferente a lo que estás acostumbrado en terapia. Ven con una actitud abierta, dispuesto a explorar y entender las diferentes partes de ti mismo.
  2. Sé paciente contigo mismo: El trabajo con IFS es un proceso y, aunque es notablemente rápido comparado con otros métodos, cada persona tiene su propio ritmo de cambio y curación. Si bien es natural querer ver resultados rápidos. Tomarte el tiempo necesario para comprender y sanar tus partes internas es fundamental para un cambio duradero y significativo.
  3. Recorre el camino junto a tu terapeuta: La terapia con IFS es un proceso colaborativo en el que tu terapeuta es un guía y apoyo. Sin embargo, recuerda que el verdadero terapeuta eres tú: tu Ser interior, un núcleo de compasión y sabiduría. Siempre tienes la capacidad de acceder a la verdad de tu ser interno. Tu terapeuta externo es un acompañante en tu viaje, brindándote apoyo y orientación en tu proceso de autoexploración y sanación.
  4. No temas a las emociones intensas: Durante la terapia con IFS, es posible que explores partes de ti mismo que están heridas o traumatizadas, lo cual puede generar emociones intensas. Es normal que surjan resistencias en el proceso. Sin embargo, recuerda que es importante abordar este tema con tu terapeuta para avanzar de manera segura y respetuosa, en acuerdo con tus partes protectoras. Tus miedos y preocupaciones son válidos, y es fundamental que tus partes sean escuchadas, comprendidas y consideradas en el proceso terapéutico. Esta experiencia es parte natural del camino hacia la sanación y el crecimiento personal.
  5. Realiza trabajo personal entre sesiones: El trabajo terapéutico no termina cuando sales de la consulta de tu terapeuta. En realidad, lo que haces entre las sesiones puede ser igualmente crucial. Aquí te dejamos algunas sugerencias:
    • Usar el lenguaje de las partes: Aprende a reconocer y hablar de tus partes. Identificar y entender las diferentes subpersonalidades en tu interior es un proceso que puede ser reforzado entre sesiones.
    • Mantener un diario personal: Considera llevar un diario donde puedas reflexionar sobre tus sesiones, escribir sobre tus partes y cómo se manifiestan en tu vida diaria.
    • Dibujar o expresarte creativamente: Si te sientes cómodo dibujando, considera la posibilidad de usar el dibujo para representar visualmente tus partes.
    • Crear espacios de reflexión, introspección y encuentro con las partes: Dedica tiempo a estar contigo mismo y a encontrarte con tus partes. Esto podría ser a través de la meditación, la quietud en la naturaleza, o simplemente dedicando un tiempo tranquilo para reflexionar.
  6. Confía en el modelo y en el proceso: Recuerda que todos tenemos una capacidad innata de sanación dentro de nuestro ser.Aunque la terapia con IFS puede ser desafiante, confía en el modelo y en el proceso terapéutico. IFS tiene más de 40 años de desarrollo, está respaldado por evidencia empírica y el trabajo de mucha gente.

Estos consejos están diseñados para ayudarte a facilitar tu viaje de autoconocimiento y sanación. Cada paso que tomes en este camino es un paso hacia una versión más saludable, más feliz y más auténtica de ti mismo.

Recuerda, el objetivo de la terapia con IFS no es eliminar o cambiar tus partes, sino ayudarte a entenderlas y aceptarlas, creando un sentido interno de armonía y paz. Este enfoque puede ser transformador, permitiéndote vivir una vida más plena y conectada contigo mismo y con los demás.

Bienvenido a este viaje de descubrimiento y sanación con IFS. Estamos contigo en cada paso del camino.