Un espacio online para escuchar lo que pasa adentro, sin tener que ponerse en contra de nada.
Entender lo que ocurre no siempre alcanza para cambiarlo. Puede reconocerse un patrón, saber qué decisión sería razonable o advertir cuánto desgasta una exigencia y, aun así, volver a responder de la misma manera. Una parte quiere avanzar; otra frena, duda o empuja hacia lo conocido.
Las dudas también tienen sentido
No saber qué decir. Temer quedarse en blanco o emocionarse delante de alguien que todavía no se conoce. Pensar que lo propio no es suficientemente importante. Preguntarse si no debería ser posible resolverlo sin ayuda.
También puede aparecer el miedo a que se abra algo difícil y después no se sepa qué hacer con ello, o a que el acompañante quiera avanzar hacia experiencias para las que todavía no existe suficiente confianza.
En los profesionales de la ayuda puede sumarse otra inquietud: la idea de que, por su formación, deberían comprender o resolver por sí mismos lo que les ocurre.
El acompañamiento puede comenzar con todas esas dudas todavía presentes.
Cómo acompaño
Primero escucho. Cuando alguien llega diciendo que no sabe por dónde comenzar, empiezo por lo que esté más presente: una situación reciente, una emoción, una frase que se repite, una decisión difícil o incluso la parte que duda de estar allí.
Muchas veces el cuerpo llega antes que las palabras. Una tensión en el pecho o un cambio en la respiración pueden ofrecer un punto de entrada cuando todavía no hay una explicación clara.
Quedarse en blanco también aporta información y permite comenzar. Si aparece la emoción, le damos tiempo; si hace falta, hacemos una pausa.
Algunas veces la presencia de distintas partes se vuelve evidente: una quiere cambiar mientras otra teme las consecuencias; una exige una respuesta y otra se retira; una comprende lo que sucede y otra continúa reaccionando como antes. En otros momentos alcanza con permanecer cerca de lo que la persona está experimentando y dejar que encuentre sus propias palabras.
Alguien quiere poner un límite y, al pensarlo, siente que se le cierra la garganta. Una parte quiere decir que no; otra teme lo que podría ocurrir si lo hace. Las dos tienen sus razones. En lugar de decidir cuál debería imponerse, me detengo a escuchar a las dos.
Si una parte no quiere avanzar, la recibo como parte del encuentro y busco comprender qué teme, qué intenta evitar y qué necesitaría para sentirse más segura. Cuando algo adquiere demasiada intensidad, podemos reducir el ritmo, volver a lo que ofrece mayor estabilidad o cambiar de dirección. Detenerse no significa que la sesión haya fracasado.
Mi tarea es ayudar a la persona a escuchar con mayor claridad lo que ocurre adentro. Puedo preguntar, reflejar algo que noto o ayudar a diferenciar movimientos internos que aparecían confundidos. La persona conserva la última palabra sobre qué tiene sentido y qué no.
Los encuentros son por videollamada. Hay conversación, silencios y momentos de mirar hacia adentro o registrar qué está ocurriendo en el cuerpo. El trabajo se parece más a observar juntos lo que está pasando que a cumplir una serie de ejercicios.
Algunos encuentros se concentran en una situación concreta. Otros permiten comenzar a reconocer un patrón que lleva tiempo repitiéndose. Puede tratarse de una sesión independiente o de un proceso acordado.
Lo que no va a ocurrir
No realizo diagnósticos ni indico cómo hay que vivir o qué decisión tomar. Tampoco fuerzo el acceso a recuerdos, emociones o experiencias dolorosas.
El objetivo no es llegar a una parte vulnerable a cualquier precio ni atravesar rápidamente a los protectores. Aquello que frena, controla, evita o se distancia también merece ser escuchado.
En cualquier momento puede expresarse una duda, pedirse una pausa o señalarse que algo no resulta adecuado. Cuando eso ocurre, detengo o reviso con la persona la dirección del encuentro.
¿Para qué situaciones puede resultar adecuado?
Este acompañamiento puede ofrecer un espacio para explorar:
- conflictos internos y decisiones difíciles;
- patrones que se comprenden, pero continúan repitiéndose;
- autocrítica y exigencia;
- dificultad para poner límites;
- miedo, vergüenza o culpa;
- reacciones emocionales que adquieren mucha intensidad;
- una parte que quiere avanzar y otra que se resiste;
- sensación de desconexión o distancia de uno mismo;
- deseo de conocer el propio mundo interior con mayor profundidad;
- profesionales de la ayuda que necesitan un espacio propio para explorar lo que les ocurre.
A veces la razón para consultar es mucho más sencilla: algo está ocurriendo y se siente que sería bueno no tener que mirarlo en soledad.
Cuándo hace falta otro tipo de atención
Una crisis aguda, un riesgo inmediato o una situación que requiere evaluación y tratamiento clínico necesitan otro tipo de respuesta. En esos casos, la prioridad es recurrir a servicios de emergencia o a profesionales de la salud habilitados en el lugar donde se encuentra la persona.
Desde dónde acompaño
Soy Leo González Cigliuti, Counselor en el Enfoque Centrado en la Persona y Certified IFS Practitioner. Acompaño procesos personales desde 2012 y trabajo con IFS desde 2017.
Ese recorrido me permite reconocer distintos movimientos del sistema interno, respetar el ritmo de los protectores y acompañar sin imponer una dirección desde afuera. El Enfoque Centrado en la Persona aporta confianza en la experiencia y en la capacidad interna de cada persona. IFS ayuda a escuchar con mayor precisión la multiplicidad que forma parte de esa experiencia.
Ofrezco acompañamiento desde el Counseling con la perspectiva de IFS. No se trata de psicoterapia ni de atención clínica.
Para conocer más sobre el modelo puede leerse Internal Family Systems: una introducción a IFS. La página Terapia IFS explica con mayor detalle cómo funciona esta modalidad y cuáles son sus diferentes encuadres.
Información práctica
- Modalidad: online.
- Formato: puedes hacer una sola sesión o acordar un proceso. La continuidad se decide sobre la marcha.
- Duración: entre 60 y 90 minutos.
- Honorarios: 60 USD para Latinoamérica y 60 EUR para Europa.
- Frecuencia: si deseas continuar, se acuerda según tu momento y tus necesidades.
- Medios de pago: transferencia bancaria o PayPal, según el país.
- Cancelaciones: avísame con al menos 24 horas de anticipación.
- Primer contacto: por WhatsApp.
El intercambio inicial sirve únicamente para conocer brevemente qué estás buscando, responder dudas prácticas y coordinar.
Dar el primer paso
No necesitas saber exactamente qué te ocurre, tener un relato ordenado ni conocer IFS. Puedes contarme brevemente qué estás necesitando y veremos si este espacio puede ser adecuado para ti.