Basado en las ideas presentadas en el capítulo 17 de «The Mosaic Mind» por Regina A. Goulding y Richard C. Schwartz, este artículo explora cómo las experiencias difíciles de la infancia pueden afectar nuestra conexión emocional.
Todos experimentamos momentos en nuestra vida que nos desafían emocionalmente. Para algunos, estas experiencias difíciles pueden dejar una marca profunda, afectando la forma en que nos conectamos con nuestras emociones y con los demás. A través de una mirada a los mecanismos de defensa que nuestra psique desarrolla en respuesta a estas experiencias, podemos comenzar a entender mejor estos «protectores internos» y su operación de diversas maneras para ayudarnos a sobrellevar el dolor y el trauma.
1. El Escudo Automático
Imagine tener un escudo invisible que se activa automáticamente en situaciones intensas, protegiéndolo de sentir dolor, miedo o estrés. Esta estrategia, inspirada en los conceptos de los «bomberos» discutidos por Goulding y Schwartz, actúa rápidamente para apagar las emociones abrumadoras. Las personas pueden recurrir a distracciones, como sumergirse en el trabajo o en hobbies, o incluso adoptar comportamientos de evasión, como el consumo excesivo de sustancias, como una forma de mantener este escudo activo. Es vital no apresurarnos a desactivar este escudo; en su lugar, debemos intentar entender qué nos está protegiendo y por qué se activa.
2. El Administrador a Largo Plazo
Considere un administrador interno que planifica y ejecuta una estrategia de entumecimiento emocional continuo. Esta parte de nosotros intenta construir una personalidad «como si» que se ajusta perfectamente a las expectativas de los demás, manteniendo nuestras emociones auténticas a raya. A través de una especie de autohipnosis, nos mantenemos en un estado de calma desapegada, evitando así el dolor al no conectar realmente con nuestros sentimientos. La clave aquí es empatizar con esta parte de nosotros mismos, comprendiendo que su intención es protegernos de sentir dolor.
3. La Identidad Vacía
En algunos casos, podemos sentirnos como si fuéramos una hoja en blanco, valiosos solo por lo que podemos ofrecer a otros, sin un sentido real de identidad propia. Esta sensación de vacío puede ser el resultado de dar prioridad a las necesidades y deseos de otros sobre los nuestros. Este es el momento de escuchar y darles tiempo a esas partes internas que se sienten vacías, permitiéndoles contar su historia y perspectiva.
Reconocer estos patrones es el primer paso para cambiar. Entender por qué nos desconectamos, puede ayudarnos a reencontrarnos. No se trata de juzgarse, sino de comprenderse y abrirse paso hacia una conexión emocional más auténtica. La verdadera fuerza reside en enfrentar esos mecanismos de defensa, dándoles el tiempo necesario para expresarse, y aprender a vivir nuestras emociones de manera plena.
Richard Schwartz es el creador del modelo de Sistemas de la Familia Interna (Internal Family Systems, IFS), un enfoque terapéutico que reconoce y aborda la multiplicidad de la mente. Con un doctorado en Psicología, Schwartz ha contribuido significativamente a la comprensión moderna de la salud mental, promoviendo un método que facilita la auto-compasión, el entendimiento y la armonía interna mediante el reconocimiento de subpersonalidades o «partes» dentro de nosotros. Su trabajo ha influido en diversas áreas de la psicoterapia, ayudando a las personas a acceder a su núcleo o «Self» para sanar partes heridas o traumatizadas.