Empezar a distinguir
En el paso anterior la propuesta fue notar qué está pasando dentro de ti.
Ahora vamos a dar un paso más: empezar a distinguir entre tú y eso que aparece en ti.
A veces una emoción, un pensamiento o un impulso nos toma por completo, y entonces sentimos que eso somos nosotros.
Pero también puede empezar a aparecer otra posibilidad: reconocer que eso está ocurriendo en ti, sin reducirte por completo a ello.
No hace falta forzar nada.
No se trata de alejarte de lo que sientes, ni de mirar todo con frialdad.
Se trata simplemente de empezar a notar que quizá hay algo en ti que está muy activo en este momento.
Un pequeño cambio de lenguaje
A veces ayuda pasar de frases como estas:
- “soy un desastre”
- “soy débil”
- “soy demasiado ansioso”
- “no sirvo para esto”
a otras como:
- “hay algo en mí que se siente un desastre”
- “hay algo en mí que se siente débil”
- “hay algo en mí que está muy ansioso”
- “hay algo en mí que cree que no sirve para esto”
Puede parecer un cambio pequeño, pero no lo es.
Ese pequeño cambio empieza a abrir espacio.
Una observación breve
Tómate un momento y vuelve a notar algo de lo que registraste antes.
Ahora pregúntate:
¿Puedo reconocer que hay algo en mí que está viviendo esto?
Quizá haya algo en ti que:
- teme
- exige
- critica
- se apura
- se cansa
- duda
- evita
- se confunde
No hace falta ponerle un nombre perfecto.
Solo empezar a diferenciar.
Para dejar registrado
Si quieres, completa una o varias de estas frases:
Hay algo en mí que…
Una parte de mi experiencia ahora mismo es…
Lo que aparece con más fuerza en mí es…
Importante
Diferenciar no es rechazar lo que te pasa.
Tampoco es fingir distancia.
Es empezar a relacionarte con tu experiencia de una manera un poco menos fusionada.
Con eso alcanza por ahora.
Para seguir
En el siguiente paso vamos a empezar a reconocer mejor algunos patrones que pueden repetirse dentro de ti.