No vemos el mundo color de rosa, lo vemos del color de nuestra experiencia pasada

A menudo pensamos que vemos el mundo tal como es, pero ¿y si te digo que cada uno de nosotros lo ve a través de un filtro?

Este filtro está teñido por nuestras propias experiencias pasadas. En este artículo, exploraremos cómo nuestras experiencias dejan una impronta en nuestras partes internas y cómo estas, al activarse, tiñen nuestra percepción del mundo, afectando profundamente nuestra forma de sentir, pensar y actuar.

  1. La Impronta de la Experiencia:
    Nuestras experiencias pasadas no se desvanecen simplemente; dejan marcas duraderas. Imagina que cada experiencia pinta una pincelada en un lienzo interno. Con el tiempo, este lienzo se llena de colores que representan partes de nosotros: algunas protectoras, otras exiliadas. Cada una de estas partes tiene su propia historia y su propia manera de ver el mundo.

Las experiencias emocionales intensas y nuestras creencias más arraigadas tienen una influencia tan profunda que tiñen de manera permanente algunas de estas partes. Como si fuesen hebras de diversos colores, estas partes teñidas configuran un tapiz interno que determina cómo vemos y respondemos al mundo. Emociones como el miedo, la alegría o la tristeza, y creencias sobre nosotros mismos y los demás, actúan como los tintes que colorean estas hebras. Por ejemplo, una experiencia de rechazo podría teñir una parte de nosotros con un color de vulnerabilidad, haciendo que reacciones futuras estén cargadas de cautela excesiva o de miedo a ser nuevamente rechazados.

  1. Activación de las Partes:
    Cuando una parte se activa o se mezcla con nuestro ser, colorea nuestra percepción del mundo actual. Esto significa que no solo recordamos una experiencia pasada, sino que la sentimos y reaccionamos a las situaciones presentes como si el pasado estuviera ocurriendo de nuevo. Esta reactivación puede hacer que nuestras respuestas sean menos sobre el momento presente y más sobre un intento de protegernos de heridas antiguas.
  2. La Percepción y su Color:
    Así como un artista elige sus colores con intención, nuestras partes internas tiñen nuestra percepción de la realidad basadas en el «color» de nuestras experiencias previas. Esta coloración puede distorsionar cómo interpretamos las acciones de los demás, cómo respondemos a los desafíos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Lo que es crucial entender es que, aunque estas percepciones pueden sentirse absolutamente reales, a menudo son reflejos de nuestras experiencias pasadas más que de la realidad actual.

A veces, tenemos filtros fijos que no cambian, pero según lo que estemos observando, será el filtro que se activa, y así vamos cambiando de filtro según la situación o lo que estemos observando.

La clave es notar ese filtro en cada circunstancia: ¿qué filtro nos está influyendo? ¿Cómo lo notamos? ¿Se siente en el cuerpo? ¿Cómo piensa? ¿Qué emociones tiene?

Reconocer que «no vemos el mundo color de rosa, sino del color de nuestra experiencia pasada» nos abre una puerta hacia la libertad. Nos permite entender que nuestras reacciones y percepciones están fuertemente influenciadas por partes internas que pueden no ser plenamente conscientes. Este entendimiento es el primer paso para cambiar cómo interactuamos con el mundo.

Te invito a reflexionar sobre los colores con los que ves tu mundo. ¿Qué partes de ti están influyendo en tu percepción?

En otros artículos exploramos cómo podemos alcanzar un estado interno de calma y centrarnos más en nuestra esencia para vivir con todos nuestros recursos a disposición.

Descubre y Transforma los Siete Tipos de Críticos Internos con IFS, Inspirado por Jay Earley

Las investigaciones de Jay Earley sobre los críticos internos han revelado siete tipos que afectan comúnmente nuestra autoestima y comportamiento. En este artículo, exploramos cada uno de estos críticos desde la perspectiva de los Sistemas de Familias Internas (IFS), proporcionando estrategias para transformar estos críticos en valiosos aliados.

Comprender a nuestros críticos internos desde la perspectiva de los Sistemas de Familias Internas (IFS) no es solo un ejercicio de autoconocimiento; es un paso crucial hacia la liberación de viejos patrones y la recuperación de nuestra energía vital. Invito a cada lector a reflexionar sobre cuál de estos críticos resuena más con su experiencia personal y a considerar cómo podrían transformarse en aliados.

  1. El Perfeccionista: Este crítico busca la excelencia en todo lo que haces, motivado por el deseo de evitar críticas y rechazos. Desde IFS, podemos dialogar con él para entender que, aunque su intención es protegernos, la perfección no siempre es necesaria ni posible, promoviendo así un enfoque más compasivo hacia el error humano.
    .
  2. El Controlador Interno: Este crítico intenta evitar que te desvíes por impulsos que pueden ser perjudiciales, como una manera de proteger tu bienestar. A través del diálogo interno, podemos redefinir sus temores y encontrar un equilibrio que permita disfrutar de la vida con responsabilidad.
    .
  3. El Exigente: Se asegura de que trabajes duro y eficientemente, impulsado por el miedo al fracaso y al juicio. Reconociendo su preocupación por tu éxito, puedes dialogar para encontrar un balance entre el trabajo y el descanso, ayudando a este crítico a convertirse en un motivador sin ser abrumador.
    .
  4. El Socavador: Actúa para protegerte del dolor del rechazo y del fracaso manteniendo tus expectativas bajas. Desde IFS, al dialogar y entender sus miedos, puedes fomentar una confianza que te permita tomar riesgos calculados y perseguir tus objetivos con mayor seguridad.
    .
  5. El Destructor: Este crítico ataca tu autoestima para protegerte de situaciones donde podrías sentirte vulnerable o avergonzado. Al comprender y dialogar con esta parte, puedes fortalecer tu autoaceptación y resiliencia, reduciendo la necesidad de su crítica destructiva.
    .
  6. El Culposo: Centrado en errores pasados, busca protegerte de repetir acciones que pudieron haber sido dañinas. Reconociendo y reevaluando estas experiencias desde una perspectiva de aprendizaje y crecimiento, puedes transformar la culpa en sabiduría práctica.
    .
  7. El Moldeador: Trabaja para que te adaptes a las normas sociales y culturales para evitar el conflicto y el rechazo. Dialogando con esta parte, puedes explorar formas de equilibrar tus valores personales con las expectativas sociales, permitiendo una expresión más auténtica y respetuosa de tu identidad.

Este proceso de transformación nos permite establecer una relación más amable y comprensiva con nosotros mismos, lo cual es esencial para vivir una vida más plena y satisfactoria. Al convertir nuestros críticos internos en fuentes de apoyo, no solo mejoramos nuestra relación con nosotros mismos, sino que también potenciamos nuestra capacidad para enfrentar los desafíos de la vida con confianza y resiliencia.

Espero que este viaje a través de los siete tipos de críticos internos te inspire a iniciar o continuar el diálogo interno necesario para transformar tus críticas internas en un coro de apoyo que celebre cada paso de tu camino!

El Encuentro Inicial: Self y las Partes Internas en el Sistema de la Familia Interna

En el marco del Sistema de la Familia Interna (IFS), cada individuo se compone de un Self y varias partes internas. Estas partes trabajan incansablemente, a menudo sin reconocimiento, para proteger y mantener al individuo. Sin embargo, cuando el Self intenta comunicarse con estas partes, puede haber cierta resistencia o confusión.

El Primer Encuentro

Para el Self y las partes internas, su primer diálogo puede parecer un primer encuentro. Aunque las personas a menudo tienen una idea de sus partes internas a través de sus experiencias de vida, la interacción directa con el Self puede ser un territorio desconocido.

Variedad de Conocimiento

Las partes internas tienen una variedad de conocimientos sobre el Self. Algunas partes pueden percibir al Self tal cual es, mientras que otras pueden confundir al Self con otra parte que se ha mezclado en algún momento. Esta confusión puede llevar a que algunas partes estén enojadas con el Self.

Protección y Cuidado

Lo más común es que las partes internas no conozcan al Self o crean que es un niño pequeño a quien deben cuidar. Estas partes trabajan tan afanosamente y con tanto compromiso que rara vez tienen la oportunidad de interactuar con el Self.

La Necesidad de Diálogo

A pesar de su dedicación, las partes internas y el Self a menudo trabajan en paralelo, sin interactuar entre sí. Este aislamiento puede impedir la curación y el crecimiento personal. Por lo tanto, es esencial fomentar un diálogo entre el Self y las partes internas.