IFS: Un Trabajo Sin Agenda

En el mundo de la terapia, a menudo se nos enseña a tener un plan, una estructura y objetivos claros para nuestras sesiones. Sin embargo, ¿qué sucede cuando dejamos de lado estas agendas y nos permitimos simplemente “estar” con nuestros clientes? El modelo de Terapia de Sistema Familiar Interno (IFS) nos ofrece una perspectiva única sobre este enfoque.

El Yo Auténtico y las Partes
El IFS nos presenta la idea de que cada individuo tiene un “Yo” auténtico, una esencia central que es compasiva, curiosa y calmada. Además del “Yo”, todos tenemos “partes”, fragmentos de nuestra psique que han desarrollado roles específicos en respuesta a experiencias pasadas.
Si bien estas partes tienen buenas intenciones, a menudo pueden influir en nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Es esencial reconocer que tanto el terapeuta como el cliente traen sus propias partes a la sala de terapia.

El Riesgo de las Agendas en Terapia
Tener una agenda preconcebida en terapia puede ser contraproducente. Estas agendas pueden surgir de las partes del terapeuta que quieren “arreglar” o “ayudar”, o de las partes del cliente que desean “agradar” o “evitar”. Estas agendas pueden crear barreras para descubrir y trabajar con las partes subyacentes que necesitan atención.
Por ejemplo, un terapeuta podría estar tan enfocado en abordar la ansiedad de un cliente que podría pasar por alto una parte subyacente que se siente abrumada o no vista.

Beneficios de un Trabajo Sin Agenda
Cuando dejamos de lado nuestras agendas, creamos un espacio donde el “Yo” auténtico puede emerger. Esta apertura permite que las partes se sientan vistas, escuchadas y comprendidas. Además, sin una agenda predeterminada, el cliente tiene la libertad de explorar y descubrir aspectos de sí mismo que quizás no hubieran emergido en un entorno más estructurado.

Estrategias para Mantenerse Libre de Agendas
Para practicar la terapia sin una agenda, es esencial que tanto terapeutas como clientes estén conscientes de sus partes y de cómo pueden influir en la sesión. Aquí hay algunas estrategias:

  • Auto-reflexión: Antes de cada sesión, tómate un momento para sintonizar con tu “Yo” y reconocer cualquier parte que pueda estar presente.
  • Curiosidad: Mantente abierto y curioso durante la sesión, permitiendo que el proceso se desarrolle naturalmente.
  • Auto-cuestionario: Después de la sesión, reflexiona sobre cómo te sentiste y si alguna parte influyó en la dirección de la terapia.

Conclusión:
Trabajar sin una agenda en la terapia no significa trabajar sin dirección, sino más bien permitir que la dirección emerja naturalmente desde el “Yo” auténtico y las partes del cliente. Al hacerlo, podemos facilitar una curación más profunda y auténtica.