“Esto soy yo, es mi defecto, siempre he sido así.” ¿Te suena esto? A menudo, pretendemos encerrar toda nuestra identidad en una caja pequeña, marcada con etiquetas que dicen algún defecto.
Pero, ¿y si te digo que esos defectos que asumes como tuyos, en realidad, “técnicamente” hablando no te corresponden pues no corresponden al núcleo de tu Ser? El núcleo de nuestro Ser, el Self, es puro y pleno de cualidades y virtudes, está sano y además es sanador. Por tanto, dicho aspecto de tu persona está más bien relacionado con una parte de ti, de hecho, una pequeña fracción de ti.
Cada uno de nosotros es un mosaico complejo, hecho de muchas piezas. Algunas brillan con luz propia, otras están un poco cargadas de emociones o creencias debido a las luchas de la vida. La carga de la parte, lo que llamamos defecto, son solo una carga que llevan una o más partes que forman un conjunto mucho más grande y hermoso. Limitarte a ellas es como definir el océano solo por la sal de sus aguas.
Es entendible que veas algo en ti y lo asumas porque puedes notar que es algo que te sucede, que expresas, que tienes; así que naturalmente te haces cargo. Pero si miramos bien adentro nuestro, podemos notar que nuestra mente funciona más como un equipo que como “una sola pieza”. Hay partes protectoras que se encargan de protegerte, partes ejecutivas y responsables que cumplen con compromisos y labores. También hay partes infantiles, partes vulnerables y partes heridas. Las partes protectoras cuidan celosamente que las partes heridas no sufran. Así que tampoco es justo endilgarle dicha cualidad a una parte, pues tampoco tiene tanto que ver con su naturaleza intrínseca sino con la carga o estrés que está sosteniendo para poder hacer su trabajo. Las partes todas también tienen sus cualidades, talentos y atributos y no es justo etiquetarlas por la carga que lleven.
Mirándote en un espejo defectuoso
Todo el conjunto es tu persona, pero cada una de las partes de ti no es el núcleo de tu ser sino aspectos que componen tu sistema interno. Cuando asumes tu identidad basada en la respuesta de dichas partes, y puntualmente de las partes heridas o cargadas de emociones o creencias por las vivencias que han tenido, te encuentras mirándote en un espejo defectuoso.
Si te identificas con cualquiera de tus defectos, tal vez haciéndole caso a tu crítico interno, por la carga que alguna de tus partes lleva, es como mirarte en un espejo defectuoso. Lo que ves reflejado no es tu verdadero yo, sino una distorsión creada por las cargas emocionales que tus partes internas llevan. Este espejo no muestra tu esencia, sino una versión fragmentada de ti mismo.
No Tires al Bebé con el Agua del Baño
Es crucial recordar el consejo de no rechazar o juzgar a tus partes solo porque algunas estén heridas o cargadas. En lugar de rechazar estas partes, el modelo de Internal Family Systems nos invita a acercarnos a ellas con comprensión y curiosidad para entender sus buenas intenciones y sanar las heridas subyacentes.
Ejercicio Práctico: Observando la Parte, No Siendo la Parte
Para profundizar en el entendimiento de que “esto no soy todo yo”, te invito a realizar un ejercicio sencillo pero revelador. Este ejercicio te ayudará a notar y separarte de esas partes o ‘defectos’ que crees que te definen.
- Identifica una Sensación o Defecto: Piensa en una característica o reacción que usualmente consideras un defecto en ti, como ser “muy ansioso” o “demasiado crítico”.
. - Enfócate en la Sensación: Tómate un momento para sentir realmente cómo se manifiesta ese ‘defecto’ en tu cuerpo. ¿Dónde sientes tensión, pesadez, calor, frío o cualquier otra sensación física?
. - Observa la Experiencia: Da un paso atrás en tu mente y simplemente observa esa sensación. Nota cómo se siente, cómo puede cambiar o moverse, o cómo puede permanecer constante. Observa cualquier pensamiento o emoción que surja, pero en lugar de involucrarte con ellos, solo míralos como si fueran nubes pasando en el cielo.
. - Reconoce al Observador: Recuerda que tú eres el observador de estas sensaciones y pensamientos. No eres estas experiencias, eres el que las observa.
. - Reflexiona: Después de unos minutos de observación, toma un momento para reflexionar sobre la experiencia.
¿Cómo te sientes al reconocer que tú eres el observador de esa parte y no necesariamente esa parte misma?
¿Qué cambia para ti al verlo de esta manera?
Reflexión Final: Cuando nos identificamos con una parte específica de nosotros mismos—sea un defecto, emoción o pensamiento—nos confundimos, perdiendo la capacidad de relacionarnos objetivamente con esa parte. Esta identificación nos limita, oscureciendo la rica complejidad de nuestro ser completo. Al reconocer que somos el observador, no el contenido observado, recuperamos nuestro poder para cambiar y crecer.