La Importancia de la Supervisión

Como acompañantes o terapeutas, nos esforzamos continuamente por mantenernos a la vanguardia de nuestro campo, aprendiendo y creciendo sin cesar.

En los Sistemas Familiares Internos (IFS) – como en otros modelos-, tres elementos esenciales conforman la piedra angular de un desempeño óptimo y eficaz: la terapia personal, el aprendizaje continuo y la supervisión. Cada uno de estos juega un papel vital y se complementa con el otro.

La terapia personal es fundamental para mantener el equilibrio y la salud mental de los terapeutas. Nos proporciona el espacio para abordar nuestros propios asuntos y asegurar que nuestras experiencias personales y emociones no interfieran con la terapia que proporcionamos a nuestros pacientes.

Por otro lado, el aprendizaje continuo es esencial para mantenernos al día con las últimas investigaciones, teorías y técnicas en el campo de la IFS. Este compromiso con la formación continua nos permite seguir creciendo como profesionales y ofrecer la mejor atención posible a nuestros pacientes.

Finalmente, la supervisión, que es el tema principal de este artículo, se refiere al proceso de revisar y refinar nuestra práctica terapéutica bajo la guía de un supervisor experimentado.

La supervisión en IFS puede ser individual o grupal, y ambas son recomendables, aunque cada una tiene sus propias ventajas.

Supervisión Individual: La supervisión uno-a-uno ofrece varias ventajas:

  1. Profundización en temas específicos: Te permite explorar a fondo cualquier problema o desafío que puedas estar enfrentando en tu práctica.
  2. Enfoque personalizado: El supervisor puede adaptar su orientación y consejos a tus necesidades y objetivos individuales.
  3. Tiempo para casos complicados: Tienes más tiempo para discutir y reflexionar sobre los casos más complejos.
  4. Reconocimiento del ‘Self’: Te ayuda a identificar las partes propias que podrían interferir con tu ‘Self’, o tu yo verdadero.

Supervisión Grupal: La supervisión en grupo tiene su propio conjunto de beneficios:

  1. Compartir experiencias: En un grupo, tienes la oportunidad de compartir tus experiencias y aprender de las experiencias de otros.
  2. Aprender de los desafíos de otros: Al escuchar las historias y experiencias de otros, puedes aprender nuevas formas de abordar los desafíos en tu propia práctica.
  3. Creación de vínculos: La supervisión grupal puede ayudarte a establecer conexiones con otros profesionales en tu campo.
  4. Múltiples perspectivas: Con varios terapeutas en la sala, se amplía la oportunidad de obtener diversos puntos de vista sobre cualquier situación dada. Esto incrementa la capacidad para identificar y manejar los llamados ‘puntos ciegos’, que son aspectos de nuestro trabajo que pueden ser difíciles de reconocer por nosotros mismos.

Un beneficio adicional, y muy valioso, de la supervisión es que las horas acumuladas cuentan para tu proceso de certificación en el modelo de Sistemas Familiares Internos (IFS).

Si estás buscando supervisión en español, aquí te comparto una lista de supervisores habilitados:

Es relevante mencionar que la supervisión aporta beneficios independientemente de si se busca o no la certificación oficial IFS. Incluso sin el objetivo de la certificación, la supervisión puede proporcionar un apoyo profesional invaluable y refinar las habilidades y técnicas terapéuticas. Asimismo, puede ayudar a los terapeutas a navegar los desafíos que puedan surgir en su práctica. Es una herramienta esencial para cualquier terapeuta que aspire a ofrecer la mejor atención posible a sus clientes.

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