Aliviando el Estrés Estudiantil con IFS: El Estudio de Marisol Zambrano

El estrés académico, particularmente en tiempos de crisis como una pandemia, es un desafío serio para los estudiantes universitarios. Marisol Zambrano, docente universitaria de la carrera de Ingeniería de Industrias Alimentarias en la UNDAC, filial La Merced, Perú, y con un doctorado en Ciencias de la Educación, decidió abordar este problema en su investigación. Con un enfoque en el bienestar de los estudiantes y un interés en las “habilidades blandas”, Marisol evaluó la eficacia de la terapia de los Sistemas Familiares Internos (IFS) en la disminución del síndrome de burnout académico durante la pandemia de COVID-19 en 2020.

Marisol nos compartió que su inspiración vino de conocer esta metodología a través de la literatura y de Elio Caushi. Creía firmemente que este tipo de enfoque podía proporcionar una especie de “autosostenimiento” en un ambiente académico tenso.

Los hallazgos de su investigación fueron sorprendentes y alentadores. Los estudiantes, tras las terapias IFS, lograron manejar sus emociones de forma autónoma y, lo que es más, seis meses después, siguieron experimentando una disminución del estrés académico. Además, aquellos que estudiaban en el mismo aula desarrollaron una cercanía significativa, fortaleciendo su resiliencia.

Más allá del alivio del estrés, los estudiantes mostraron una mejora en su capacidad de liderazgo y en su motivación para emprender nuevas actividades. Algunos incluso lograron replantearse sus vidas y retomar su educación con una nueva perspectiva.

Aunque Marisol inicialmente deseaba tener un equilibrio entre hombres y mujeres en su muestra de estudio, lamentablemente, los hombres estudiantes no se mostraron dispuestos a participar. Sin embargo, después de observar los efectos positivos de las terapias, algunos estudiantes varones mostraron interés en participar en futuras sesiones.

El estrés y el agotamiento de los estudiantes se midieron utilizando el cuestionario Maslach Burnout Inventory – Student (MBISS), una herramienta ampliamente aceptada y validada que ha demostrado ser útil para medir estos factores en distintas poblaciones estudiantiles a nivel internacional.

Marisol ha aplicado además encuestas de MBISS a estudiantes de nivel secundaria durante la pandemia y, lamentablemente, la situación es la misma; están muy estresados. Los resultados de su investigación se pueden encontrar en este enlace: https://revistas.unitru.edu.pe/index.php/RMT/article/view/5237

La realización de este estudio no estuvo exenta de desafíos. Aunque se anticipaba que el desarrollo de las terapias podría ser un obstáculo, Marisol encontró un apoyo inestimable en Roselyne Hazard, terapeuta certificada en IFS que supervisó la intervención clínica, y en Ilanit Tal, PhD, Directora Asociada de Investigación en la Foundation for Self Leadership , quien ayudó a establecer los criterios específicos de evaluación. Sin embargo, el desafío más grande fue de carácter administrativo, ya que la universidad debido a la pandemia carecía de un rector, vicerrector y comité de ética. A pesar de estos obstáculos, Marisol perseveró y ahora está en el proceso de revalidación de los datos obtenidos en su estudio.

Este estudio arroja una luz de esperanza sobre cómo la terapia IFS puede ser una herramienta valiosa en la lucha contra el estrés académico, especialmente en tiempos de crisis como una pandemia. El IFS como propuesta en los centros educativos sería una alternativa prometedora para que los estudiantes puedan manejar adecuadamente sus emociones en su entorno estudiantil.

Pero estos resultados prometedores invitan a preguntarnos: ¿qué podría lograr el IFS en el mundo laboral? En los entornos profesionales, donde la gestión del estrés es un desafío constante, este estudio, respaldado por datos científicos, nos anima a considerar las posibles aplicaciones de IFS no solo en el campo educativo, sino también en el ámbito laboral y profesional, sugiriendo que este modelo terapéutico podría tener un impacto profundo en mejorar la salud mental y el bienestar de estudiantes y trabajadores.

¡Bien hecho, Marisol!

Deja un comentario