El Internal Family Systems (IFS) es un enfoque terapéutico que considera la mente humana como una colección de subpersonalidades, o “partes”, cada una con su propio conjunto de emociones, creencias y comportamientos. Esta teoría ayuda a las personas a entender y gestionar estas diferentes “partes” de sí mismas en un esfuerzo por alcanzar una mayor armonía mental y emocional.
Dentro de este marco terapéutico, existen roles significativamente distintos: el practicante de IFS y el terapeuta de IFS. Aunque ambos trabajan con el modelo de IFS, hay diferencias importantes en términos de formación, experiencia y capacidad para proporcionar tratamiento.
Practicante de IFS
Un practicante de IFS es alguien que ha recibido formación en el modelo IFS y lo utiliza como parte de su práctica profesional o personal. Esta formación puede variar en términos de duración e intensidad, pero suele incluir la comprensión de la teoría IFS, el aprendizaje de las técnicas y habilidades específicas del IFS, y la aplicación de estas técnicas y habilidades en una variedad de contextos.
Los practicantes de IFS pueden ser profesionales de la salud mental, pero también pueden ser coaches, trabajadores sociales, consejeros, o incluso personas que utilizan el IFS en su propio camino de crecimiento personal. Aunque están equipados para ayudar a los individuos a navegar y trabajar con sus “partes”, no están calificados ni autorizados para diagnosticar o tratar trastornos mentales.
Terapeuta de IFS
Un terapeuta de IFS, por otro lado, es un profesional de la salud mental licenciado que ha completado una formación avanzada en IFS. Esta formación no sólo incluye el dominio de la teoría y las técnicas de IFS, sino también la supervisión clínica y la formación en diagnóstico y tratamiento de trastornos mentales.
Los terapeutas de IFS están equipados para trabajar con una gama más amplia de problemas emocionales y mentales, incluyendo trastornos de ansiedad, depresión, trastornos de alimentación, traumas y más. Pueden utilizar el IFS como su enfoque principal, o pueden integrarlo con otros enfoques terapéuticos dependiendo de las necesidades del individuo.
En resumen, la diferencia principal entre un practicante de IFS y un terapeuta de IFS reside en su nivel de formación y su capacidad para tratar trastornos mentales. Mientras que un practicante puede ser muy útil para ayudar a las personas a entender y gestionar sus “partes”, un terapeuta de IFS está mejor equipado para trabajar con individuos que luchan con problemas más severos o crónicos de salud mental.