Identifica con qué tipo de gerentes te sientes más identificado, conoce tu forma natural de aportar y cuáles son tus errores permitibles
Cuando hablamos de trabajo en equipo, es inevitable pensar en la diversidad de roles que cada miembro puede asumir para contribuir al éxito del grupo. Dos modelos que nos ayudan a entender mejor esta dinámica son el modelo de los 9 roles de equipo de Belbin y el modelo de Internal Family Systems (IFS) de Schwartz.
Belbin y los Roles de Equipo:
Meredith Belbin, a lo largo de 12 años de investigación, identificó nueve roles esenciales que las personas pueden desempeñar en un equipo. Estos roles son:
- Coordinador: Fomenta la toma de decisiones y asigna tareas.
- Cerebro: Aporta ideas creativas y resuelve problemas complejos.
- Investigador de Recursos: Explora oportunidades y mantiene al equipo al tanto de desarrollos externos.
- Impulsor: Dinamiza al equipo y mantiene el enfoque en los objetivos.
- Evaluador Crítico: Analiza opciones y hace juicios objetivos.
- Cohesionador: Promueve la armonía y apoya a los miembros del equipo.
- Implementador: Transforma ideas en acciones y organiza el trabajo.
- Finalizador: Se asegura de que los proyectos se completen con precisión y a tiempo.
- Especialista: Aporta conocimientos y habilidades técnicas específicas.
IFS y los Gerentes Internos:
Richard Schwartz, con su modelo de Internal Family Systems (IFS), nos presenta una visión interna de cómo nuestras “partes” o subpersonalidades contribuyen a nuestra vida diaria. Dentro del marco de IFS, nuestras partes gerentes son esos “ejecutivos internos” que trabajan incansablemente para anticipar circunstancias y cumplir con nuestros compromisos.
Al combinar los conceptos de Belbin y IFS, podemos ver cómo nuestras partes gerentes internas pueden alinearse con los roles de equipo identificados por Belbin. Aquí te mostramos cómo:
- Coordinador (IFS – Parte Gerente): Esta parte interna se asegura de que todo esté bajo control, organizando y delegando tareas tanto en tu vida personal como profesional.
- Cerebro (IFS – Parte Creativa): Esta parte es la fuente de innovación y soluciones ingeniosas, siempre pensando fuera de la caja.
- Investigador de Recursos (IFS – Parte Exploradora): Siempre buscando nuevas oportunidades y conexiones, esta parte mantiene tus redes y conocimientos actualizados.
- Impulsor (IFS – Parte Motivadora): Te empuja a alcanzar tus metas y te mantiene enfocado, incluso en momentos de dificultad.
- Evaluador Crítico (IFS – Parte Analítica): Examina cuidadosamente las opciones y riesgos, asegurando que tomes decisiones informadas.
- Cohesionador (IFS – Parte Mediadora): Esta parte busca mantener la paz y la cooperación dentro del equipo, cuidando las relaciones.
- Implementador (IFS – Parte Ejecutora): Transforma tus ideas en acciones concretas, asegurándose de que el trabajo se haga de manera efectiva.
- Finalizador (IFS – Parte Perfeccionista): No permite que ningún detalle se escape, asegurando que todo se complete con la mayor precisión posible.
- Especialista (IFS – Parte Experta): Aporta conocimientos específicos y habilidades técnicas en áreas clave.
Fortalezas y Debilidades de Cada Rol:
Así como cada perfil tiene su fortaleza natural, también tiene su debilidad permitida, que es la falla más probable al enfocarse naturalmente en su virtud:
- Coordinador: Su fortaleza es organizar y delegar, pero puede ser percibido como manipulador.
- Cerebro: Su creatividad es invaluable, pero puede perderse en sus ideas y no aterrizar ninguna.
- Investigador de Recursos: Es excelente encontrando oportunidades, pero puede distraerse fácilmente y no seguir con un solo objetivo.
- Impulsor: Mantiene al equipo enfocado y motivado, pero puede ser demasiado agresivo y causar fricciones.
- Evaluador Crítico: Aporta juicios objetivos, pero puede ser demasiado crítico y desmotivar al equipo.
- Cohesionador: Promueve la armonía, pero puede evitar confrontaciones necesarias para el progreso del equipo.
- Implementador: Eficiente en la ejecución, pero puede resistirse a cambios y nuevas ideas.
- Finalizador: Asegura la precisión, pero puede ser excesivamente perfeccionista y retrasar el progreso.
- Especialista: Aporta conocimientos técnicos, pero puede aislarse en su área y no ver el panorama general.
La Importancia del Equilibrio en el Equipo:

Un equipo está bien formado cuando hay un equilibrio entre estos roles. Cada tipo de gerente interno tiene su propio valor y aporta algo único al equipo. Sin embargo, si se amontonan perfiles semejantes, el barco puede ladearse. Por ejemplo, un equipo compuesto solo por cerebros puede generar muchas ideas creativas, pero carecerá de la estructura necesaria para implementar esas ideas. Del mismo modo, un equipo con demasiados implementadores puede ser muy eficiente en la ejecución, pero carecer de innovación.
Un equipo equilibrado aprovecha la diversidad de roles y fortalezas, asegurando que todas las áreas críticas estén cubiertas y que el trabajo en equipo sea fluido y efectivo.
Descubre tu Rol Natural y Eleva la Productividad y el Bienestar:
Descubrir tu propia forma natural de aportar sin esfuerzo no solo mejora tu rendimiento individual, sino que también eleva la productividad y el bienestar del equipo. Cuando trabajas en un rol que se alinea con tus fortalezas internas, contribuyes de manera más efectiva y te sientes más satisfecho y motivado. Esto, a su vez, crea un entorno de trabajo positivo y colaborativo, donde cada miembro puede brillar en su capacidad única.
Cómo descubrir tu rol natural:
Reflexiona sobre las siguientes preguntas para identificar con qué tipo de gerente interno te sientes más identificado:
- ¿Eres la persona que siempre organiza y delega tareas? Quizás tu coordinador interno está en acción.
- ¿Te consideras creativo y resolutivo? Tal vez tu cerebro interno lidera tu contribución.
- ¿Siempre estás al tanto de nuevas oportunidades y contactos? Tu investigador de recursos interno podría ser tu guía.
- ¿Eres quien motiva y empuja al equipo hacia adelante? Entonces, tu impulsor interno es clave.
- ¿Analizas todas las opciones antes de tomar una decisión? Tu evaluador crítico interno está trabajando.
- ¿Fomentas la armonía y las buenas relaciones en tu entorno? Tu cohesionador interno está en juego.
- ¿Te destacas por transformar ideas en acciones prácticas? Tu implementador interno es fundamental.
- ¿Eres meticuloso y aseguras que todo esté perfecto? Tu finalizador interno está activo.
- ¿Aportas conocimientos técnicos y especializados? Tu especialista interno es tu fortaleza.
Al comprender cómo tus partes internas se alinean con los roles de Belbin, podrás identificar mejor tu forma natural de contribuir al equipo. Esta autoconciencia no solo mejora tu rendimiento individual, sino que también fortalece la dinámica del equipo en su conjunto.
Conclusión:
Conocer los roles de equipo de Belbin y los gerentes internos de IFS te permite descubrir tus fortalezas y áreas de mejora. Al identificar y desarrollar tus roles naturales, podrás aportar de manera más efectiva y auténtica a tu equipo, logrando un equilibrio entre tus partes internas y tu contribución externa. Recuerda, un equipo equilibrado es la clave para el éxito. ¡Descubre hoy mismo cuál es tu rol y empieza a potenciar tu trabajo en equipo desde adentro!
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