Todos tenemos voces internas que nos guían, aconsejan y a veces nos confunden. Algunas de estas voces pueden ser bastante intensas o extremas, especialmente cuando se trata de decisiones que nos provocan emociones fuertes. Veamos un ejemplo práctico de cómo funcionan estas “partes” y cómo el “Yo” puede actuar como un mediador sabio.
Imagínate ante una decisión importante en el trabajo: tienes la oportunidad de liderar un nuevo proyecto. Esto podría significar un gran avance en tu carrera, pero también implica un nivel de responsabilidad y estrés más elevados. A medida que consideras la decisión, escuchas voces distintas en tu mente.
Una de ellas, la parte ambiciosa, te anima: “¡Este es el momento! ¡Es la oportunidad que estabas esperando para demostrar tu valía y avanzar en tu carrera!”
Otra, la parte temerosa, es más cautelosa: “¿Y si fracasas? Este es un proyecto importante. ¿Estás seguro de que puedes manejarlo?”
Finalmente, una parte crítica interviene: “Siempre te achicas ante los desafíos. ¿Vas a dejar pasar esta oportunidad también?”
Estas “partes” representan diferentes aspectos de ti mismo, cada uno con sus propias preocupaciones y deseos. Pero, ¿quién debería tomar la decisión final?
Aquí es donde entra en juego el “Yo”. El “Yo”, en la teoría de los Sistemas de la Familia Interna (IFS) de Richard Schwartz, es la parte de nosotros que puede escuchar a todas las demás partes sin juzgarlas, y que tiene la capacidad de tomar decisiones equilibradas y justas.
En este caso, el “Yo” podría responder de la siguiente manera: “Escucho tus preocupaciones, parte temerosa, y entiendo por qué tienes miedo. También veo tu entusiasmo, parte ambiciosa, y entiendo tus deseos de avanzar y crecer. Y parte crítica, entiendo que estás tratando de protegernos de posibles fracasos. Voy a tomar en cuenta todas sus perspectivas y tomar una decisión que nos beneficie a todos.”
Al permitir que el “Yo” tome las decisiones, te das el espacio para escuchar a todas tus partes y entender sus preocupaciones y deseos. Esto te ayuda a tomar decisiones más conscientes y equilibradas. Así que la próxima vez que te encuentres en una encrucijada, recuerda: déjale el volante al “Yo”.
¡Eso es todo por ahora! Esperamos que esta serie de artículos te haya ayudado a entender mejor el papel del “Yo” en tu mundo interno. ¡Hasta la próxima!