(IFS aplicado a la vida cotidiana)
Hay personas que viven con un cansancio difícil de explicar.
No siempre están haciendo más que otros.
No necesariamente tienen un problema concreto.
Pero su mente no descansa.
Siempre hay algo que recordar.
Algo que prever.
Algo que sostener.
Y cuando escuchan hablar de “carga mental”, algo les resuena.
Porque sienten que hay un agotamiento que no se ve.
El problema es que muchas veces reciben respuestas simples:
“Tenés que organizarte mejor.”
“Delegá más.”
“Bajá un cambio.”
Y eso, lejos de aliviar, suele aumentar la culpa.
Cuando no es un problema de agenda
Desde afuera, la carga mental parece un tema práctico:
listas, tareas, planificación.
Pero por dentro, muchas veces no funciona así.
Hay personas muy organizadas que igual viven saturadas.
Responsables, capaces, eficientes… que no logran soltar.
Entonces la pregunta cambia:
¿Y si no fuera un problema de organización?
¿Y si fuera algo interno?
La mente que nunca se apaga
Cuando alguien vive con carga mental crónica, suele haber algo en común:
una parte de su sistema que nunca descansa.
Está siempre atenta.
Anticipando.
Revisando.
Sosteniendo.
No lo hace por obsesión.
Lo hace por responsabilidad.
Como si algo adentro sintiera:
“Si yo no estoy pendiente, algo se va a caer.”
Y en ese punto, ya no hablamos de productividad.
Hablamos de supervivencia emocional.
Partes que sostienen demasiado
En lenguaje IFS, esto suele estar relacionado con protectores muy activos.
Partes que aprendieron, en algún momento, que había que hacerse cargo.
Que había que prever.
Que había que ser fuertes.
Muchas veces son partes admirables.
Sacan adelante situaciones difíciles.
Sostienen familias, trabajos, vínculos.
El problema no es que existan.
El problema es que nunca pueden parar.
Porque sienten que no hay reemplazo.
Que nadie más está mirando.
Que si aflojan, todo se desordena.
La sensación de que todo depende de uno
Cuando alguien empieza a mirar esto por dentro, suele aparecer una frase:
“Siento que todo depende de mí.”
Esa frase trae alivio y tristeza al mismo tiempo.
Alivio, porque algo se entiende.
Tristeza, porque revela cuánto peso se ha estado cargando en silencio.
No siempre es una idea consciente.
A veces es más bien un clima interno.
Un sistema configurado para no soltar.
Por qué los consejos no alcanzan
Cuando el origen es interno, los consejos externos quedan cortos.
Delegar puede generar ansiedad.
Descansar puede activar culpa.
Bajar el ritmo puede dar miedo.
No porque la persona no quiera cambiar.
Sino porque hay partes que sienten riesgo en soltar.
Por eso muchas personas dicen:
“Sé lo que debería hacer… pero no puedo.”
Y no es falta de voluntad.
Es dinámica interna.
El alivio empieza por comprender
Algo que sorprende a muchas personas es que el alivio no empieza cuando hacen menos.
Empieza cuando logran mirar hacia adentro con un poco más de honestidad.
No para analizarse.
Ni para corregirse.
Sino para notar algo simple y profundo:
qué parte está sosteniendo todo eso.
Cuando esa parte empieza a ser reconocida, algo cambia.
No porque desaparezca el cansancio de inmediato,
sino porque deja de haber lucha interna.
Muchas personas describen ese momento de forma muy concreta:
una especie de pausa.
Un pequeño espacio.
Como si el sistema, por un instante, dejara de empujar.
No es una técnica.
Es un cambio de relación.
Donde antes había exigencia, empieza a haber curiosidad.
Donde había presión, aparece comprensión.
Y aunque el afuera no cambie todavía,
por dentro algo se afloja.
Tal vez no estabas fallando
Detrás de años de cansancio silencioso suele haber una idea que pesa:
“Hay algo mal en mí.”
Descubrir que no era desorganización ni debilidad,
sino partes intentando cuidar, puede ser profundamente reparador.
No soluciona todo.
Pero cambia el punto de partida.
De la autoexigencia a la comprensión.
Del juicio a la curiosidad.
Del “debería poder” al “ahora entiendo”.
Y desde ahí, el descanso empieza a ser posible.
El descanso y mayor conciencia de que quizá hay que redefinir en el hogar no ya quién se encarga de hacer qué sino de gestionar ese area por completo…