Hay personas que escuchan hablar del diálogo interno y sienten un muro.
Intentan cerrar los ojos, mirar hacia adentro y “hablar con una parte”, pero nada sucede. Solo silencio.
Y ese silencio puede doler.
No es resistencia, ni falta de práctica.
A veces, simplemente, no pueden dialogar, porque su sistema interno todavía no se organiza de ese modo.
Y eso está bien.
Para muchas personas, el trabajo interior no comienza con hablar, sino con notar.
Notar es el primer gesto de relación. Es decirle a la experiencia: te veo.
Sin pedirle nada, sin analizarla, sin intentar transformarla.
Solo dejar que exista lo que ya está ocurriendo y acompañarlo con presencia.
El gesto de notar
Notar es un movimiento muy sutil:
• Es sentir que algo duele sin apurarse a entender por qué.
• Es percibir una tensión y quedarse junto a ella, respirando.
• Es observar un pensamiento pasar sin seguirlo ni pelearse.
A veces eso es todo lo que se puede hacer, y sin embargo es profundamente terapéutico.
Porque en el instante en que algo es notado, ya no domina.
La experiencia deja de ser un torbellino que arrastra, y se convierte en algo que puede ser sostenido con conciencia.
Esa conciencia —callada, simple, sin palabras— ya es una forma de Self.
Principios que sostienen este enfoque
- Presencia antes que diálogo. No hace falta forzar una conversación interior; basta con estar.
- Respeto al ritmo. Cada sistema abre su lenguaje cuando está listo; la prisa cierra puertas.
- Silencio fértil. El silencio no es vacío; es el espacio donde algo comienza a sentirse seguro.
- No exigencia. No hay meta que alcanzar; hay algo que reconocer y acompañar.
- Inclusión. Incluso quien no puede “hacer IFS” de forma clásica puede comenzar notando.
Relatos breves
- Una sesión en silencio
Una persona cerró los ojos y dijo:
“No veo nada, no escucho nada, solo siento que algo en mi pecho se cierra.”
Le propuse que no hiciera nada más que notar eso.
Después de unos minutos, su respiración cambió.
Dijo:
“Se está ablandando.”
No hubo preguntas, ni imágenes. Solo notar… y dejar que el sistema hiciera lo que necesitaba. - Un momento personal
Una mañana comenzó con ansiedad sin causa aparente.
El intento de entenderla solo la intensificaba.
Entonces, surgió otra opción: solo notar.
Notar el temblor en el estómago, la respiración corta.
No buscar calmar nada, solo reconocer lo que estaba ocurriendo.
Y así, en pocos minutos, algo se asentó.
No desapareció por completo, pero dejó de ser un estado total.
Era algo dentro, y eso bastó para recuperar el centro.
Ejercicios simples para comenzar a notar
- Respirar junto a la sensación
Cerrá los ojos.
Localizá una sensación, pensamiento o emoción presente.
No la cambies.
Respirá cerca de ella, como si respiraras con ella.
Si algo cambia, notalo; si no cambia, notá eso también. - Notar sin nombre
Elegí una sensación corporal o emocional.
Evitá ponerle etiqueta (“ansiedad”, “tristeza”, “nervios”).
Sentí su textura, su temperatura, su movimiento interno.
Permití que exista sin entenderla. - El minuto del notar
En cualquier momento del día, hacé una pausa de 60 segundos.
Observá qué está presente: una tensión, un pensamiento, una emoción.
Decite internamente: “Esto también pertenece.” - Notar acompañado
Podés practicarlo con alguien que simplemente esté contigo en silencio.
No hace falta hablar.
Cada uno nota lo que surge en sí, sabiendo que el otro también está notando.
Esa co-presencia a menudo crea una sensación profunda de seguridad.
Una comprensión más amplia
Este enfoque no se opone al IFS tradicional: lo complementa.
IFS propone el diálogo con las partes; este camino retrocede un paso para quienes todavía no pueden dialogar.
Notar es lo que sucede antes del diálogo, o cuando el diálogo no es posible.
No reemplaza la práctica IFS: la prepara, la hace posible y la sostiene.
A veces el trabajo interior no necesita palabras.
Solo un instante de conciencia que diga: “Te veo, estoy aquí.”
Y en ese gesto tan pequeño puede comenzar la sanación.
Porque, a veces, notar es el diálogo que el sistema puede tener hoy.
Y eso, dicho en silencio, ya es una forma de amor.