Sanar un trauma no siempre ocurre a través de las palabras. Muchas veces, el cuerpo guarda memorias y emociones que no logran expresarse con claridad. Aquí es donde Brainspotting e Internal Family Systems (IFS) se encuentran y se potencian: dos enfoques distintos, pero unidos por una misma confianza en la sabiduría interna del cliente.
Un vistazo rápido a Brainspotting
Brainspotting fue desarrollado por David Grand a partir de una observación simple y poderosa:
👉 “Donde miras afecta cómo te sientes.”
Detectó que ciertos puntos en el campo visual están conectados con recuerdos, emociones y traumas alojados en el cerebro profundo. Al enfocar la mirada en esos brainspots, se activan memorias y sensaciones corporales que, acompañadas de un terapeuta en sintonía, permiten liberar y reprocesar el material traumático.
Brainspotting es, en esencia, un camino directo hacia lo que el cuerpo recuerda aunque la mente no pueda expresarlo.
Un vistazo rápido a IFS
IFS, creado por Richard Schwartz, propone que dentro de cada persona conviven múltiples partes internas: protectores, críticos, exiliados cargados de dolor… y más allá de todas ellas, un núcleo sano y compasivo: el Self.
El proceso de IFS consiste en establecer un vínculo respetuoso con cada parte, escuchando su intención positiva y ayudándola a soltar las cargas que arrastra. El Self, cuando toma liderazgo, se convierte en la guía natural del proceso de sanación.
¿Por qué se complementan tan bien?
- Acceso somático y mapa interno
- Brainspotting abre la puerta al material somático y pre-verbal.
- IFS ofrece un marco para reconocer qué partes aparecen y cómo se relacionan.
- La presencia terapéutica como puente
- Brainspotting habla de “sintonía dual”: el terapeuta acompaña tanto la experiencia neurobiológica como la relación.
- IFS lo nombra como el Self: una presencia calmada, compasiva y conectada.
Ambos describen, en esencia, la misma cualidad de presencia que sostiene al cliente.
- Seguridad para los protectores
- En Brainspotting puede emerger material muy intenso.
- Con IFS, el terapeuta puede dialogar con los protectores, darles espacio y asegurar que el sistema no se sienta forzado.
- Integración más completa
- Lo que se activa en Brainspotting (sensaciones, recuerdos, emociones) puede ser elaborado después en IFS, escuchando a cada parte y acompañándola a liberar su carga.
Un ejemplo práctico
Durante una sesión de Brainspotting, un cliente fija la mirada en un punto y siente un nudo en el estómago. De pronto, aparece un recuerdo confuso y una ola de angustia.
- Desde la mirada de IFS, el terapeuta puede preguntar: “¿Podemos ver si esa angustia pertenece a una parte tuya que quiere ser escuchada?”
- El cliente reconoce que se trata de una parte joven, asustada.
- Brainspotting mantiene el acceso corporal, mientras que IFS ofrece la escucha compasiva del Self.
El resultado: la experiencia no queda en una catarsis somática aislada, sino que se integra en un proceso de sanación interna más amplio.
Conclusión: Dos caminos, una misma confianza
IFS y Brainspotting se encuentran en un punto esencial:
✨ la confianza radical en que el sistema del cliente sabe cómo sanar.
- Brainspotting abre las puertas del cuerpo y la memoria profunda.
- IFS ofrece el lenguaje y la presencia del Self para comprender e integrar lo que emerge.
Juntos, crean un camino de sanación orgánico, seguro y profundamente humano.